Todos podemos ser cirqueros

Sábado 18 Noviembre
Autor: 
Redacción

“Paparruchas” llenó de alegría a los vecinos de Jardines del Sur  

“¡Diez, diez, diez, diez!” Grita un grupo de vecinos con un vocerron tan potente que suenan a multitud. Es la euforia provocada por La Bomba Teatro, que el pasado viernes 17 de noviembre explotó en las canchas Madagascar de la colonia Jardines de la Cruz, en el sur de Guadalajara. No hubo heridos o tragedias que lamentar, si acaso algún dolor de estómago por tanto reír, y es que ni chicos ni grandes pudieron resistirse a la diversión de “Paparruchas”, un espectáculo que combina música en vivo, clown, equilibrismo, malabarismo e improvisación, en el que, aunque al dueño del circo no le guste, el público tiene la última palabra.

Mientras los artistas afinaban los últimos detalles del escenario y ensayaban sus trucos por última vez, niños y niñas de diferentes edades llegaban a las canchas en compañía de sus padres y abuelos, curiosos e impacientes, esperaban el comienzo de la función. “Se solicitan artistas de circo”, se leía en un letrero en el escenario; un abuelo invitó a su nieto a considerar la opción, y éste, solemne le respondió: “Pero yo no sé nada de circo”.

El extravagante dueño del circo Paparruchas salió al escenario y anunció que por falta de artistas se cancelaba función, pero invitó al público a observar las nuevas audiciones y a formar parte del jurado calificador. Malabaristas, contorsionistas y patinadoras mostraron sus talentos; todos sorprendieron al público y recibieron su máxima calificación, después de algunos berrinches el dueño del circo aceptó el veredicto del público y dio la bienvenida a los nuevos artistas.

Pero aún había vacantes, así que, ya en confianza, el público también audicionó. La prueba consistía en saltar la cuerda cual niño prodigio del barrio, así que chicos y un par de adultos lo intentaron con sus mejores saltos, aunque algunos no lo lograron, todos lo disfrutaron. El dueño del circo dio la bienvenida a los nuevos talentos de la soga y todos celebraron haciendo una “culebrita”. La velada terminó con una selfie del público y los artistas, quienes sonrieron para la foto y gritaron al unísono “¡Sucede, Sucede!”.

 

 

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